"La tiranía de la ignorancia es la más dura y lóbrega de las esclavitudes."
-Juan Luis Vives-
El conocimiento no nos hace libres. El conocimiento nos abre la mente; nos muestra nuevos horizontes. Nos amplía la visual periférica para que seamos conscientes de nuestras esclavitudes y que así, por fin, seamos capaces de contemplar, con todo lujo de detalle, la gran masa de mierda humana que nos rodea y que formando parte de esa marea pestilente sumamos esclavitudes iguales.
Esclavos de nuestros miedos, de nuestras rutinas, de nuestros egoísmos, necesidades, caprichos, envidias, egos y orgullos. Sacrificamos convicciones por un tibio aplauso, negamos verdades por recibir un alago. Sacamos pecho por defender una alma inocente que aúlla a 1000 km de nuestra puerta mientras negamos el saludo al indigente de la esquina.
Y aquí cobra más sentido que nunca la gran cita shakesperiana: ¿Ser o no ser? Esta es la cuestión
Ser valientes y aceptar la existencia de esas esclavitudes y no disfrazarlas de libertades, de logros, de sueños, de objetivos, de obligaciones, de corrección necesaria. Ser valientes y tomar el control para intentar librarnos de ellas. Arriesgar lo correctamente político por abandonar algunas, o simplemente renunciar sin recompensa a cambio de esa pequeña parcela de libertad.
O no ser valientes, podemos elegir ser cobardes honrados y abdicar ante esas esclavitudes y someternos servilmente a ellas. Asumirnos como seres agotados de mentes aburridas que deciden acomodarse los grilletes e intentar ser el mejor esclavo. El esclavo que marque la diferencia. El esclavo al que se recuerde por ser aquel que cuando recibía un latigazo del amo tenía el coraje de murmurar una queja.
¿Somos capaces de ser valientes? ¿Somos capaces de asumir que defraudaremos? ¿Que dejaremos de ser héroes de plástico? ¿Que ya no nos verán como magos, guerreros, princesas, poetas, piratas o colegas de buen rollísmo del barrio de frontera? ¿Que de un plumazo nuestra desnudez va ha ser, posiblemente, algo repulsivo que será rechazado por la mayoría? ¿Que seremos algo que rehuir por ser el espejo en el que el resto verán el feo reflejo de su propia cobardía?
Realmente hay que ser valiente para enfrentarse a tan funesto panorama.
El conocimiento no te hace libre, tan solo te da todas las herramientas para que tú decidas si quieres ser libre. El conocimiento tan solo te muestra cuan amplias pueden ser tus libertades y cuan exiguas tus recompensas.
Y cuando adquieres esa certeza asumes, también, que no hay vuelta atrás, no puedes desconocerte. Te es imposible negar tu empírica naturaleza. Debes elegir: arrogante esclavo sumiso de lo establecido, o obediente soberano de tu libertad.